Con renovada esperanza, pongo en vuestras manos este nuevo Plan Pastoral “NOS RENOVAMOS PARA EVANGELIZAR”, que ha de orientar nuestros empeños en los próximos años.
¿Por qué, pues, un nuevo Plan? Se trata de poner de relieve nuevos matices y nuevos acentos para suscitar un nuevo impulso y un nuevo dinamismo en función de los desafíos actuales”. (D. Ciriaco Benavente, Obispo).
El nuevo Plan ha surgido de las distintas aportaciones que las parroquias y otras instituciones eclesiales han ido realizando a la Comisión diocesana que lo ha elaborado.
Una vez aprobado y promulgado, por el Señor Obispo, como directriz vinculante para toda la diócesis, nosotros, el Secretariado Diocesano de Enseñanza, lo adaptamos a nuestra realidad social, educativa y pastoral. Eso es esta programación que presentamos y que queremos que nos acompañe durante cinco años.
Nuestra realidad comprende en su totalidad los campos de evangelización que el Plan Diocesano señala como prioritarios: La Familia, la Cultura y los Jóvenes. Son las realidades con las que el educador cristiano se encuentra cada día que va a su centro. Es la realidad más humana y gratificante del trabajo del educador o profesor.
Cada uno de estos campos posee unas características determinadas bien conocidas por todos. Pero son los campos en los que se encarna el educador cristiano; son los campos en los que toma cuerpo las actitudes y los conocimientos; son los campos en los que se aplican las más recientes innovaciones tecnológicas y, en los que, es puesta en práctica las últimas corrientes pedagógicas. Por eso, todos, ello son campos que han de ser amados y queridos por el educador, y desde ese amor que supone toda encarnación, realizar su tarea educativa y pastoral.
Esta realidad posee una presencia cuantitativa muy significativa en la diócesis: Los niños y adolescentes de la escuela católica son más de siete mil alumnos. Una multitud a la que los centros concertados con sus asociaciones de padres y sus idearos han de dar la respuesta educativa adecuada, y una oferta pastoral convenientemente programada por sus equipos de pastoral, teniendo en cuenta lo que la comunidad diocesana y su Obispo pide en el Plan Diocesano de Pastoral.
En la escuela pública, durante el curso escolar 2010-11, de los cincuenta y dos mil alumnos matriculados, sus familias han solicitado la clase de religión para casi cuarenta mil alumnos (77%). Son una inmensa legión. Son la porción más joven de la diócesis a la que ha de responder el cuerpo de profesores de Religión, apoyados por la comunidad cristiana y por todos los educadores cristianos de la diócesis.
El presente Plan se divide en dos partes: la primera va dirigida al interior de la comunidad, a las personas que nos consideramos seguidores del verdadero Maestro. Aquí, el plan se propone suscitar actitudes propias de renovación. Sin renovación personal no es posible hoy evangelizar. Es necesaria una renovación profunda y seria de las personas y de las instituciones para hacer frente a los retos no solo pastorales sino también educativos. Sin la renovación personal no podemos pretender responder a los interrogantes profundos de los niños y adolescentes.
A continuación el plan ofrece un modelo de renovación, de permanente auto-evangelización, en el que destacan la formación, la espiritualidad propia y específica y la comunión y solidaridad. La segunda parte es una explicación breve y profunda de la misión de la Iglesia. Centrando esta misión en unos campos concretos, con el fin de determinar los ámbitos de nuestra acción pastoral.
La renovación de la vida cristiana, no es sino para desde la comunión, la Iglesia entera, realizar la misión que le dio su Señor: “Id y evangelizar. Esta es la tarea propia de la Iglesia. Pablo VI, dira: “La dicha de la Iglesia es la Evangelización. Esta es la razón última de su existencia”.
Son los campos propios del mundo educativo: Familia, Cultura y Jóvenes, los campos que nos marca el Pan de Pastoral como objeto de nuestra acción evangelizadora.
Queridos educadores cristianos, tenéis en vuestras manos una excelente herramienta para además de los fines propios de la educación, incidir muy positiva y felizmente en los niños y adolescentes. |